martes, 14 de febrero de 2017

De valientes...

Almacenada llevo la ligereza de tu aliento, en un rincón pequeño, apenas visible pero que tiene un marcado latido que golpea arrítmico el centro mismo de mi ser.  Diría con razón que cupido ha unido con su flecha infalible mi corazón  al tuyo y ha conseguido acompañar el paso al largo recorrido que forma nuestra vida juntos. 19 años. Hortelana, recolecto emociones y ternuras, momentos, impresiones, son un sinfín de mimbres del pasado con los que urdir presentes y  futuros. Nadie dijo que fuera fácil, tampoco seguro pero ahí seguimos espantando miedos y temores, dejando sangre y piel, lágrimas vivas , y en ese mar revuelto y de desorden sin naufragar, flotamos, con las manos unidas. Hoy es San Valentín y de valientes, casi héroes es seguir e intentarlo. Con amor.

lunes, 24 de octubre de 2016

Me parte el alma en dos la imagen encogida  de mi alma que duerme. El alma que respira dolor y podredumbre, perro sarnoso que aúlla en las esquinas de mi cuerpo silente. Alma blanda, acabada de cocer a fuego lento hervida y a punto de perder su forma inacabada en el charco formado en su cintura. Que hacer con esta alma herida, muerta a palos, sangrante y deshecha. Parece dormir pero sé que está despierta penando por todas las esquinas de mi cuerpo silente. Callo y no otorgo, callo y no grito, callo por callar para que no me oigan porque el huracán de dolor se despeña por mis ojos cerrados y me inunda las lágrimas. Supongo que estar triste rompe el armazón que un día armé, un día de color cuando lejos de dormir mi alma despierta abarrotaba enérgica los espacios vacíos. Cómo volver a vagar sin miedo, abierta y triangular, sin miedo, sin miedo, sin rabia, sin pena, sin dolor clavada en la cruz imaginaria que me ronda, donde giro, donde me rompo. Encajar en este mundo muchas veces perdida, ciega, ajena a los mensajes que viajan en botella y se anclan en el olvido de inmensa arena. He de encontrar la puerta cerrada y picar dos veces, con mis suaves nudillos para que el complejo engranaje donde mi alma duerme, la despierte sin voces, sin gritos, susurrando consuelo que me lama la herida. Qué de valor se encuentra fuera de una, (oro brillante cosido en las costuras ), mendigo algo de fuerza,( mi alma calla y llora ), quizás no esté perdida, solo un poco ausente. Esta vida difícil, quebrada en mil astillas que recojo clavadas de mi carne, duele. Raíces acaparan los pasos que intento dar para salvarme y enredadas al pie me derriban. Buscando una salida voy a tu encuentro y en esta soledad de soledades espero que sepas perdonarme, porque te necesito.

sábado, 15 de agosto de 2015

Tres años y vuelta....


Óleo de Julio César Aguilar / CUBA



Recogidos del tenderete expuesto del verano, andan mis miembros bien doblados en el cesto de la ropa limpia. Demasiada brisa.  Agitados, nerviosos, ahora descansan sin ruido en mutua compañía.
Fuera ruge el mar, muy lejos, debajo de nubes gruesas, tormentosas, alumbradas,  eléctricas, que rompen a llover sus desventuras en un agua fina que moja y lava los adentros, las entrañas y la cara, en asombro, porque no se hace una nunca a tanta belleza.
Y es sólo un recuerdo que sale disparado en maratón desde mi aorta, a golpes de latidos, intermitentes y rítmicos: pom ,pom, pom, pom, cegando, en ese grito, de sangre los oídos. 
 Tanta emoción entre paréntesis,  contenida cual genio en botella, puede ser causa sísmica de este terremoto emocional con el que cargo. Un fardo de cuadritos que elevo a duras penas en mi espalda curvada, mochila inmemoral que me acompaña y pesa. ¡Qué camino más denso!, gelatina que aprieta mis tobillos y dificulta el paso, poco a poco. Marco  leve  la silueta llagada de mis pies pequeños; hormigas con su grano, en línea hacia el nido obscuro y subterráneo donde duermen.
Y así voy,  escoltada, calentando motores  con paladas de amor que sorbo sin aliento hasta que, harta y completa, puedo echar a rodar y recorrer a velocidad estelar todo el círculo escueto de mi mundo.
El horizonte disuelto en azúcar de agua y cielo, me guiña coqueto su ojo cíclope de futuro. No sé qué me espera, o mejor, no sé qué se esconde entre sus turbulentas aguas, pero tampoco sufro esa ausencia de conocimiento; la incerteza me empuja a seguir, ¿qué hay más hermoso que abrirse a las sorpresas de un mago con chistera?.
Paloma  alzando el vuelo y mi corazón temblando en su pico, así me veo.

M. Pardo
2015

viernes, 7 de septiembre de 2012

Calor

Se mueven ligeros los  mechones de hojas de la encina; hay brisa y calor, la tarde busca el sueño atronando a bostezos.
En mi mecedora encuentro el hueco amable donde acurrucarme y dormir.
Estáis muy lejos, en otro sueño o tal vez ya ahuyentando su efecto bajo el agua fresca de la mañana. Cuba y el mar; un sabor a sal y sudor me sube a los labios en un recuerdo viejo, ¡cómo os hecho de menos!
Me ciño de ciudad y salgo sin miedo a que me devore. Hace tanto de entonces...Trajino las calles, una a una, soporto el peso incierto de ese camino de cielo que serpentea por encima de mi cabeza, sin miedo rompo las voces, los gestos, ese ir y venir anónimo que puebla cada centímetro del espacio que recorro. ¡Que agridulce poder volver a ser yo pero sin vosotros! Todo ha cambiado, el entorno, las caras que analizo, las esquinas, los ruidos; noto que no encajo, desentono, un rictus de pesar se coloca y asienta en mi boca. Fluir es mi deseo pero soy animal de agarre, cuesta dejarse llevar, ¡terrible ancla!
Mañana es quince, te imagino feliz, caballero abanderado, capitán de la tropa rumbo a rincones llenos de belleza, temblando con la música que sube de la tierra como un calambre y se afinca segura a las caderas. Te imagino feliz, cubriendo un hambre antiguo de delicias soñadas: dulce de coco, batido de guanábana, arroz con leche, masitas de puerco fritas...Delicado manto donde airear la entraña intoxicada.
En catorce años, este es el primero que no soplamos juntos las velas del barco en que vamos navegando. Un océano nos separa,una vida nos une, buscamos un proyecto, avivar la ilusión, ahuyentar el tedio y la rutina, despertar la ternura y a poco que se pueda enhebrar el deseo.
Voy a andar porque así se aclaran las brumas de mi alma. El paso que marco con fuerza y ruido en el asfalto es para mí, como la rueca para la hilandera, una forma eficaz de desenredar la maraña que espesa en mi pobre cabeza.
Son casi 50 años, media vida, el cauce cambia de inclinación y no se si me gusta. Hay cosas que debo abandonar, la cuneta está llena de ellas,y no es nada fácil.
Mañana y hoy, con pasado, ahora que la tarde cae, quiero levantarme y salir, desde este adentro doliente, para afirmar que aún hay aliento y pálpito y que no me rindo y que aún sueño y que no dejo de amaros (amarte) hasta los huesos.

Agosto 2012

domingo, 8 de julio de 2012

20 Años

20 AÑOS

Si nos miramos bien, somos las mismas,
si se nos mira bien, hemos cambiado.
20 años, 4 lustros, una vida...
que corre muy veloz junto a los días
y ve crecer los hijos, las arrugas
y ese dolor de espalda tan esclavo.

Hay que ser cómplice y más, amiga,
sin palabras verlas venir
junto a la brisa,
humores que descarga la tormenta,
risas que llueven
y alegran nuestro espacio,
gente que se nos cruza y siempre vuelve,
gente que ya se fué y por fín olvidamos.

Es un océano entero de experiencias
donde a capazos ha entrado sentimiento,
hay amor y ternura, una chispa de llanto,
hay cosquillas de envidia
y pellizcos que duelen y necesitan bálsamo.

Es bueno saber que aquí os tengo,
más lúcidas y sabias, ¡que consuelo!
a veces me descubro tan adentro
que cuando miro apenas veo,
"está en las nubes", dicen,
aunque yo creo  que donde estoy ( y sigo)
es en lo íntimo pequeño, ahí en lo interno.
Sin reservas os digo que os quiero
y gracias por el tiempo ya vivido,
nos quedan muchos años de concierto,
espero ser mejor, ¡no lo prometo!


Calella, junio 2012. Para Rosa y Montse con cariño.

viernes, 13 de enero de 2012

La circunferencia de mi mundo

Hoy he tenido una visión. Temblaba mi coraje algo desvencijado ya en estos últimos tiempos de lucha sin cuartel, ante todo conmigo; temblaba sometido a un viento invisible cuyas ráfagas herían ese lugar sensible donde duermen algunos valores, como trofeos empolvados en el fondo de una vitrina. Esa fuerza animal que tiró de mí para comerme al mundo se ha hecho pequeñita y su peso liviano apenas abre un grito en mi pecho, ¡silencio! Autodigestión, engullida a mi misma, ácidos burbujean en el cráter de mi alma ahora volcán. Desolación y ruina, la bruma espesa y el calor lo envuelven todo. Busco esa luz, tiene que estar, aún no me rindo. Encender la llama duele muy adentro, es respirar tan duro que desgarrra, la piel caliente se dilata y ocupa la circunferencia de mi mundo. Tirante, a punto de quebrar, acoje el cauce manso de mis lágrimas. Lloro por mí. Atolladero donde pelean y gruñen mis ansias, mis defectos, mi infinita ignorancia...¿cómo salir de dentro, cómo no hundirse en este hueco triste?; a veces una risa, el brillo cada noche renovado de esa luna que adoro, las manos que me tocan y tañen en mi cuerpo sonidos de amor...¿oyes el eco?. Esta noche fría se rompe en la sartén de mi sencilla vida, ese mango que quiero y no puedo manejar me deja un poco a la deriva, el vaivén me seda, ya pasa el trago, hasta que sin yo esperarlo vuelva y me atenace, hasta entonces sigo caminando.

A vueltas de la vida.

La mañana se me ha hecho pequeña en la ventana de la memoria. He cerrado los ojos al tiempo que notaba un agudo dolor en todo el cuerpo, un dolor austral, frío y rotundo, un dolor desangelado, rudo, infeliz. El sueño ha picado ligero a la puerta de hierro de mi conciencia ocupada por el filo enervado de ese dolor que duerme conmigo, su timidez de pez quiere tragarse al temible tiburón que me devora;quiero creer que lo consigue. Ahora duermo, sin paz y roída como queso por ese calambre que se asoma a mis ojos cerrados. En ese inquieto dormir sin sueño se ha colado una brizna de alivio, un soplo que me da resuello y del que respiro.Pronto dan las 9, vuelta al trabajo. La almohada hundida guarda mi forma, si me acerco y presto oído, despide palabras y anhelos a la vez que yo me desperezo en un bullir de brazos y bostezos. Otro día persiguiendo a la vida, ya la alcanzo.